¿Cómo se juega?Esmalte sintético sobre fibro fácil y madera
_¡Debes crecer, debes crecer, debes crecer!
“Lo decorativo, se considera como algo menor, más de oficio de artesano. Y a mí me parece todo lo contrario. Me parece honesto, bueno, necesario”.
Marcelo Pombo
“Decoración y expresión son idénticas y se elimina la tensión yo-mundo en un equilibrio puramente estético”.
Henry Matisse
Decoraciones
Apropiación es la palabra que define mi trabajo en su etapa inicial, apropiación, pero no de objetos, sino de imágenes concebidas con otro fin que no sea el arte, sino que se hallen mas cercanas a la artesanía, pero esta apropiación inicial no se da de manera indiscriminada, todas las imágenes se vincula mayormente a aquellos recuerdos de sensaciones, o imágenes incorporadas en mi infancia, he convivido con este tipo de imágenes decorativas, tomándoles singular afecto y les brindo de algún modo un homenaje.
El redescubrir de la imagen, que no deja de ser la misma pero, bajo una nueva mirada.
El acto de pintar transforma a la imagen y el material utilizado hace lo suyo, no es una traducción literal, es como si se cambiara de idioma, aunque manteniendo la paleta similar y las formas básicas.
Mi intención es abordar imágenes de origen decorativo y otorgarles cualidades que tengan más que ver con la pintura tradicional: carga expresiva, exigir la materia etc. pero manteniéndose en equilibrio aun con la imagen de origen.
Mi idea no es crear arte solo con características decorativas, me interesa reflexionar sobre las diversas funciones de la imagen, en diferentes medios, y los procesos a la que esta se halla sujeta.
La pregunta seria entonces ¿vale lo mismo si yo no hubiese realizado una traducción de la imagen tomada como punto de partida y fuera esa misma imagen sin modificación a la que le quisiera otorgar un nuevo significado haciéndola funcionar como una obra de arte, exhibiéndola en un museo?
Puedo a su vez, tomar una imagen que fue concebida como una obra de arte y darme el lujo de extraerle su carga emotiva relegándola a una condición humillante en su caso, la de decorar un objeto sumamente trivial y que este continúe en su función de objeto útil en el mismo rincón de siempre, el de mi casa.